El último grito

El lobo ibérico se asienta en Guadarrama

Detectada la presencia estable de una pequeña manada de dos machos, una hembra, un subadulto y tres cachorros. Hacía más de 70 años que el lobo ibérico no se reproducía en la comunidad de Madrid.

Lobo ibérico [Canis lupus singatus) Lobo ibérico (Canis lupus singatus). Parque natural de Peña Escrita

Hacía más de medio siglo que el lobo ibérico [canis lupus signatus] abandonó la zona, recientemente declarada Parque Nacional, aunque desde 2007 se detectan incursiones en la región en búsqueda de alimento y por fin, por medio de fototrampeo, se documenta la existencia de una pequeña manada compuesta por dos machos, una hembra y tres cachorros nacidos la pasada primavera en la comarca de Lozoya. Así, a través del seguimiento continuado se constata el asentamiento de una familia en la zona, con lo que Guadarrama se suma a los Picos de Europa en la red de espacios de máxima protección nacional con presencia estable de esta especie endémica.

En 2012, el grupo naturalista Asociación Tierra Carpetana consiguió grabar un grupo de siete ejemplares -una pareja alfa, un joven y cuatro cachorros-, demostrando que el lobo ibérico había vuelto a criar en Madrid, algo que no sucedía desde hace 70 años. Sin embargo, los esfuerzos desde la Consejería de Medio Ambiente y de Ordenación del Territorio aún no habían sido capaces de obtener evidencias concluyentes del establecimiento permanente del lobo en Guadarrama. El avistamiento de este núcleo familiar, por parte de los técnicos de la Comunidad de Madrid, pone de manifiesto la recuperación de la biodiversidad de este espacio natural, algo ya se esperaba en base a los conteos indirectos por recogida de heces y pelo.

Hacia 1900 el lobo ibérico estaba distribuido por casi la totalidad de la península ibérica pero, después de décadas de acoso por la caza y la campaña de exterminio promovida en el franquismo, se encuentra al borde de la desaparición en los años 70. En el momento en que comienza de nuevo la expansión de la especie, hace varias décadas, tan sólo sobrevivían algunos centenares de lobos en las montañas del noroeste, algunas zonas de Sierra Morena y la frontera con Portugal. Aunque el crecimiento de las poblaciones se ha estancado en los últimos diez años, la subespecie ibérica se desarrolla de forma similar a las de otros países europeos y, como matiza Juan Carlos Blanco, especialista de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), lo importante es que ha tenido lugar una expansión en sus territorios. Actualmente se estima que existen alrededor de 250 pequeñas manadas en España, lo que podría representar que hay unos 1.000 lobos adultos y otros tantos jóvenes o subadultos.

Aunque, en palabras de Blanco, la comunidad de Madrid jamás llegará a albergar demasiadas manadas, debido a su reducido tamaño y a la gran cantidad de población que la habita, un 30% del territorio aún reúne las condiciones óptimas para el lobo. Los núcleos detectados son fruto de la expansión desde Segovia, y el límite de Madrid con Guadalajara es proclive de forma especial para el asentamiento de uno de los pocos grandes carnívoros de la península, debido a la poca densidad humana, el medio montañoso y la presencia de ungulados silvestres.

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