El último grito

Galicia siempre es el Camino

Después de dos años, vuelvo a Galicia. Esta vez no es un principio ni una despedida, es un camino. Porque al final, aunque lo niegue, Galicia siempre es el camino.

Después de dos años, vuelvo a Galicia. Esta vez no es un principio ni una despedida, es un camino. Porque al final, aunque lo niegue, Galicia siempre es el camino.

Indicador en el monte San Pedro, Coruña. Indicador en el monte San Pedro, Coruña.

Comienzo las vacaciones y por fin vuelvo a Galicia, después de casi dos años desde la última visita en el que fue, además, el primer viaje a solas con mi hermana. Vuelvo a Galicia para cumplir con el sueño de cualquier aventurero y Scout, el de recorrer -solo en parte- el Itinerarios Cultural Europeo, declarado Patrimonio de la Humanidad, del Camino de Santiago.

Este nueva experiencia no tiene nada que ver con mi extraña relación de amor-odio con Galicia, pero sí que tiene mucho de reencuentro. Llegar de nuevo a Santiago, tras cinco días caminando desde Lugo a Santiago de Compostela, tendrá mucho de reencuentro con el pasado y todo lo que me hizo llegar a él. De reencuentro con amigos que, de lejos, me acompañaron el curso que viví allí con solo 21 años. De reencuentro, más reciente, con aquellos nuevos que fueron parte de la locura de volver a vivir en la capital gallega, aunque entonces yo estudiara en Pontevedra. Pero alcanzar la Catedral de Santiago de Compostela será mucho más que volver a pisar la huella de dos años viviendo allí. Mucho más, porque mi relación con esta tierra es más profunda que todo lo que viví en ella y mucho más intensa de todo lo que aprendí de su gente.

Galicia, esta vez, será principio y fin de un recorrido acompañado de una de las personas que más echo de menos tener cada día a mi lado, sentada junto a mí como en los años de instituto. Esta amiga, quien mejor me conoce, es parte fundamental de esta ruta que a mí me reunirá con mis raíces y a ella le hará partícipe de todo lo vivido desde que ya no nos encontramos a primera hora de clase. El Camino a Santiago desde Lugo será la excusa para volver a algunos de los lugares con más encanto de Galicia y ejercer de guía en aquellos rincones especiales para mi. La oportunidad de volver a andar durante horas, de sudar, de sonreir, de pensar en todo y no pensar en nada más.

Galicia, una vez más, será escenario de una de una experiencia importante. Ni siquiera será un comienzo ni un final al uso, pero seguro que será un punto de inflexión relevante en mi vida. En unos días, de nuevo negaré a esta tierra la posibilidad de convertirse en una meta, en un destino. Pero habré vuelto, como ya otras veces. Porque en realidad, aunque lo niegue, Galicia siempre es el camino.

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